Somos animales distintos, en un mundo salvaje, donde ya no impera la ley del más fuerte sino de aquel “influencer” más cool.
En últimos días ha proliferado la lucha en redes sociales en defensa de algunas figuras de la polaca estatal y federal, y uno que otro de la región. Entre dimes y diretes todos anunciaron tener la razón, ser poseedores de la única y absoluta verdad. Todo indica que solo hacía falta tener una cuenta en Facebook o Twitter para obtener todas las respuestas a los problemas del país y del estado de Guanajuato.
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Al parecer en las redes sociales eso de las tibieces no les gusta nada, calientito e inmediato, o mejor nada. Digo, porque ninguna acción del llamado Mesías o del Gobernador Dieguito les parece viable por aquello de lo que algunos llaman “desabasto” y otros “abasto” de gasolina. Y como desfile de modas y a la vanguardia, las tendencias en las redes fueron un rotundo no a las filas en las gasolineras, no al transporte público, no a trasladarse en bicicleta, y caminar, never ever. Uno que otro presumió el tiempo en que fue despachado en la gasolinera, otros más que les sirvió el lapso de dos o más horas con los hijos en el auto para preguntarles cómo les fue en la escuela, otros anunciaron vender por el doble de su precio las garrafas en los grupos tan famosos de compraventa de Facebook, hasta el perro que se formó con su garrafa en la fila y otro animalito más que salvo a un despachador de ser asaltado en Tamaulipas se hicieron viral. ¡Ah! y no olvidemos el famoso – ¡que miedo, ya estamos como en Venezuela!
Las redes, aunque inmediatas han sido el depósito actual del vómito de los ciudadanos, asqueados porque ninguna figura política merece ser llamado el rey de la selva. Todos son inmerecidos seres que llegaron al poder por tener una tía Tatis fregona en el dominio de Twitter o por lucir siempre bonito y peinadito con corbata azul, roja o verde. Los memes han sido el mejor paracetamol para los problemas del país y de nuestro estado, ahora el documentarse a través de los libros es solo una opción “similar” – pirata para la banda.
Actuamos como animales distintos en busca de la presa más débil en las redes, algunos les llaman amlovers, derechairos, chairos o fifis; una vez lanzado el anzuelo la batalla está dicha y hasta que no se demuestre lo contrario todos son culpables de lo que sucede, menos quien escribe tras de su celular o computadora. Ojo aquí mis queridas lectoras y lectores, como bellas gacelas o veloces panteras que son, jamás se puso el ojo en lo que nos toca actuar como ciudadanos en esta selva de locura, porque ante nuestros ojos los que gobernaron el país y el estado hicieron de las suyas por años, pero como no nos mató la bala de esos voraces cazadores, se ignoró; y ahora que la bala nos tocó, agonizamos lentamente porque el tanque del automóvil no marca “lleno”.
– Solo por citar algunos casos de nuestra región, porque vaya que hay tela de donde cortar, hay más de 6 mil personas desaparecidas en el estado de Guanajuato, se encontraron fosas clandestinas en Irapuato, Abasolo y el Libramiento a Sur de Celaya con cadáveres enterrados, se cometieron graves violaciones a los derechos de niñas y niños que fueron violentados física y sexualmente en un orfanato en Salamanca, liderado por un sacerdote, y para rematar Guanajuato encabeza la lista en homicidios con un 398% en todo el país como consecuencia del modus operandi de los huachicoleros.
La pregunta ante la crisis – no de la gasolina – sino de la enajenación en las redes sociales es: ¿seguiremos actuando como animales irracionales o trabajaremos como lo hacen las aves cuando migran con un gran frente, en bandadas?, ¿o seguiremos en solitario esperando a que el cazador mate a mi oponente político moreno, azul o rojo?
