Fui a un corto viaje fuera de la ciudad y tomé un taxi, el joven conductor escuchaba la radio. El locutor de la estación anunció una rola que en los años 90´s el canal de MTV tenía en su programación, ¡que buenos tiempos! – pensé, mientras sonaba la canción 7 second´s de la rapera Neneh Cherry a dueto con el senegalés Youssou N´Dour.
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Moví mi cabeza al ritmo de la música más que mis labios intentando recordar la letra, mientras el conductor me veía de reojo asombrado por mi patético karaoke improvisado, sobre todo por los fragmentos en wólof (lengua principal de Senegal), los pedacitos en francés e inglés no salieron tan mal (eso creo). Llegué a mi destino y pagué al taxista que encendió la luz para sonreír y decirme que no lo había hecho tan mal.
La rola me invadió de nostalgia, no sé si a ustedes les ha ocurrido que con alguna canción se mueven sus fibras emocionales y les da por llorar o reír. Yo me llené de melancolía porque un par de días antes en una conferencia escuché al Príncipe Jean Louis Binga, refugiado político proveniente de Camerún, de la África Central donde también hablan francés e inglés. El Príncipe habló concretamente sobre el amor y cómo su vida ha sido una constante lucha por la humanidad, por el respeto del derecho humano, de la mujer, de la cultura, de las niñas y niños.
El Príncipe, nieto de uno de los padres de la independencia de Camerún huyó por su intento de una revolución para derrocar a quién ha estado en el poder por más de 30 años, Paul Biya. Habría muerto de no huir de Camerún hacía Durango, México y después a la metrópoli donde se encontró con una constante discriminación por su color de piel.
¿Cómo debemos lucir para no ser discriminados? Él a pesar de llevar un título de Príncipe camina por el metro de la CDMX y la gente lo ve desconcertada por su tono de piel.
“And when a child is born into this world
It has no concept
Of the tone the skin it’s living in.
“Y cuando un niño nace en éste mundo
No tiene ningún concepto
Del tono de la piel en la que está viviendo.
La rola 7 second´s que en los 90´s fue un éxito mundial por su mensaje anti racial va quedando en el olvido y poco a poco baja su volumen. En el 2018 vivimos como en el performance Ritmo 0 de la artista Marina Abramovic que en el año 1974 realizó en un estudio de Italia.
Ritmo 0 fue un experimento social que llevó a la artista a una primera premisa sobre la humanidad – la violencia se intensifica rápidamente hacia otras personas cuando las circunstancias son favorables para quienes la ejercen. Mostró lo fácil que es deshumanizar a una persona que no lucha, que no se defiende. Y lo peor, que las personas que parecían “normales” pueden llegar a ser altamente violentas.
¡Sigue pareciendo del tianguis! Aunque la mona se vista de seda… Aunque la india se vista de seda, india se queda.
La prieta, aunque vista de seda, prieta se queda… siento herir la susceptibilidad, pero es verdad.
Me dio asquito no puede vestir ropa de morfología, por eso tienen un estándar estético. Simplemente es horrible.
No es su raza es que realmente es fea.
¡Que los regresen a su país! ¡Saquen de México a toda esa bola de mugrosos, huevones, muertos de hambre! ¡Que se vayan todos al carajo!
<< ¡Ya mátenlos!> >
¿Te parece familiar alguno de estos comentarios? ¿Qué sucede con nuestro color de piel que incita a violentar? ¿Quedaremos inmóviles como en el performance de Marina Abramovic hasta que la satisfacción de los que humillan, agraden y violan se intensifique y maten por placer? Lo cierto es que somos participes de esa violencia como en el experimento de 1974, la diferencia de esos 44 años es que ahora nos escudamos detrás de un teléfono o computadora porque no somos nosotros los protagonistas de los videos donde la desgracia ajena tiene millones de views.

Felicidades por tus columnas, siempre con las palabras exactas