ColumnaEl JineteEntre Líneas

No hemos aprendido nada en cuestión de turismo

Escrito por: El Jinete, ese que va deseando la muerte

El tiro de gracia se dio cuando nos dijeron que comprar dólares daba más resultado que un trabajo
Enrique Pinti

La ciudad de Guanajuato es turística por los hechos relevantes sucedidos en ella, su historia y la riqueza salida de sus entrañas la hicieron celebre mucho antes que usted y yo querido lector, hubiésemos sido siquiera concebidos, San Miguel de Allende tiene un auge turístico reciente pero arrollador y apabullado por quienes vinieron invadieron y desplazaron a sus habitantes a los suburbios de su propia ciudad, la ciudad se convirtió en turística gracias a la lluvia de dólares por la compra de las fincas del centro de la ciudad y el desplazamiento de los naturales, en común ambas ciudades vieron como explotar su potencial y elevaron la calidad de sus servicios para poder competir en un mundo que piensa que vacacionar solo es irse a tirar debajo de una palmera, tomar en un coco y dejar que el sol queme la piel.

Pero entonces ¿qué le falta a nuestra ciudad?, historia tenemos e inigualable, dinero ha llegado no a cuenta gotas, ha llegado por momentos en buena proporción, ya sea por el auge cerámico, por ser la Cuna de la Independencia Nacional y cumplir bicentenarios o por una buena racha del país en el que vivimos (que por cierto son contadas y los ciudadanos ni nos enteramos).

Tal vez, fue que nos faltaron los güeritos ojiazules que todo lo compran con billete verde y que prefirieron quedarse en el agreste San Mike por ser más a fin a la parafernalia yanqui que dicta que todo debe ser un parque de diversiones sin fin, sin el mínimo respeto a cultura local.

No lo sé, lo que si se es que, no hemos aprendido nada, seguimos siendo un municipio que desconoce su propia historia, no solo vivimos la independencia, hemos tenido periodos ricos de cultura y folklore que hoy se están perdiendo, no solo la música de José Alfredo Jiménez se acuno en este lugar, muchos otros géneros se han desarrollado a la par, muchos dolorenses merecen ser recordados y están siendo olvidados y otros tantos están naciendo sin oportunidades de desarrollar su talento y mejor emigran a otros lugares.

Y si, no tenemos ni un solo hotel que ofrezca una verdadera calidad de atención, y pretendemos que se queden quienes en otros lados encuentran más confort que aquí, ni uno solo puede competir con un hotel de 4 estrellas (tal vez uno, solo tal vez) de nuestras vecinas ciudades, nuestra mediocridad nos hace pensar que por el hecho de que ya llego el turista a la ciudad podemos cobrarle como se nos antoje. Así encontramos habitaciones que huelen a humedad, que tienen chinches, que cuentan con baños horrendos, con servicios de agua deficiente, con azulejos llenos de moho, espejos con sarro, malos servicios de comida y pésimo internet al mismo precio por lo que conseguirías una habitación de lujo con nuestros vecinos.

No hablemos de la comida, tardada, mal servida, engañosa (sin duda y sin sonar peyorativo en las fondas del mercado si te venden lo que dicen) así encontramos quien te vende cortes “selectos” y pretenden que el cliente no se queje (cuando no es lo que están diciendo que venden), o te ofrecen platillos que no tienen lo que prometen, además de la calidad del servicio que muchas veces hasta 45 minutos para un servir un platillo (eso cuando bien te va) llega la comida fría, mal servida y todavía te la avientan como si te hicieran un favor, y sí señores, aun piden propina.

En los atractivos que podemos decir?, José Alfredo secuestrado por quien vive de su memoria, la independencia solo se siente el 15 de septiembre de cada año y eso porque hasta los pubertos aprovechan para tomarse unos alipuses sin que sus padres les digan nada y llegar si quieren hasta el día siguiente, en una noche de libertinaje más no de libertad.

Y nuestros eventos patitos como el Mosaico Artesanal que no es más que un tianguis disfrazado de acaparadores de productos, un monumento a nuestro atraso cultural, que desiste de la música hecha en casa para poner un karaoke apelando a la diversión que se oferta ahora en los tugurios de media pinta para godinez sin aspiraciones, sin causar sorpresa en el que viene ni mínimamente un poco de empatía con el visitante.

Otro es el CunaFest, un evento arropado por una aspiración de hacer algo diferente, pero mal ejecutado, hecho a la carrera y sin planeación y que este año apelo al morbo de traer al hijo del príncipe de la canción para poder intentar atraer un poco de turismo, mientras en la ciudad vecina Fito Páez deslumbra junto con la orquesta sinfónica de la ciudad de Guanajuato, es como querer competir sin haber entrenado, en pocas palabras es querer competir con morbo en contra de la calidad.

Millones gastados sin que se genere ninguna derrama real, a esos eventos solo van familiares de quien los organiza, alguno que otro despistado que paso por el lugar y los morbosos que van a ver al hijo de José José.

Pero el turismo sigue cayendo en todos los aspectos y nosotros seremos los que tengamos que mejorar esa situación, es tiempo que nos dejemos de tonterías y caprichos de niños, ponernos a mejorar el servicio, invertir en nuestras tradiciones que al final de cuentas es lo que atrae el turismo, invertir en nuestros talentos, mejorar nuestro nivel educativo y cultural, apostarle por invertir (y no hablo solo del gobierno, nuestros empresarios y emprendedores temen invertir por que quisieran un regreso de su capital muy rápido y eso no es así) no en todo somos malos las personas en la ciudad, las que trabajan todos los días son amables, siempre sonríen y esperan las cosas mejoren, pero quienes tienen en sus manos al turismo como industria en Dolores Hidalgo les hace falta algo y es conocimiento y amor a esta tierra, tierra bendita que me vio nacer.

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