ColumnaYaret Sarai

Mucha madrecita

Los días han sido fríos y los anhelos melancólicos. He guardado silencio por largos periodos y observado a detalle en el pueblo la gente que va y viene, parece que aquí no pasa nada, pero en realidad pasa todo.

Me tomé un café en la sala de un velatorio y trataba de recordar la última vez que vi con vida a la persona que murió. Recordé una etapa cuando yo estaba muy morrita y la mujer que yacía ahí me abrió las puertas de su casa siempre amable y cordial, de pocas palabras, pero con ojos y manos expresivas; así guardé su último recuerdo conmigo desbordando en todo mi espíritu consternación.

Agustín Lara alguna vez declaró que “todos llevamos un altar para nuestra madre, iluminado con la llama votiva del amor y la admiración”, esa noche en el velatorio lloraba una madre por su hija perecida, e hijos devastados por la partida de su madre, una madrecita que como dice el dicho popular, se nos adelantó.

La óptica del hijo hacia su madre como lo dijo Lara siempre será de amor y admiración, como una de las piezas de la obra “Mundos civilizados, mundos iracundos: cohabitación de historias de vida” del artista dolorense Erasmo Ortiz Palacios.

Tres jóvenes ávidos de vivir y de alcanzar el dichoso sueño americano migran al norte y en un trayecto de su camino deciden participar en una dinámica con Erasmo. El resultado de la pieza artística plasmada en esas hojas blancas fue que los hermanos dibujaron a un hombre y a una mujer.

“Ellos no lo veían por el lado de una pareja sentimental sino por el recuerdo de la madre. Un dibujo expresivo, potente y simbólico. Otro de los dibujos fue la planta de maíz, que es el que denota todo porque al cuestionarle a uno de los chicos por qué lo hizo, el respondió – porque esto somos todos nosotros.

Un cuadro que narra la historia de los que no tienen voz pero que traían arraigado en la sangre y en sus raíces lo que son y lo que proyectaron, aquello que sustentaba sus vidas, el maíz y su madre.

Las mujeres pagamos un alto sacrificio por ser mucha madrecita y en tiempos de injusticia social donde partir la madre a uno que otro mareado de poder solo nos basta sujetarnos un chongo en el cabello y salir a combatir. Un clarísimo ejemplo es el grupo de madres que cerraron las puertas de la escuela primaria Justo Sierra en la localidad de Río Laja al ver violentada la integridad de alumnas y alumnos de esa institución por un profesor acusado de tocamientos sexuales a niñas de cuarto y quinto grado.

Mujeres valientes que claman justicia porque son mucha madrecita para esos protocolos disfrazados de buenos modales pero insensibles con las niñas y madres que denunciaron el atroz sucedo. El espíritu colectivo por una causa movilizó a cientos de mujeres de esa comunidad y justo ese papel es el de la mujer dolorense. Fuerte, combativa y justa por la lucha de los derechos de las niñas y niños de este pueblo.

Esto es la nueva historia en la Cuna de la Independencia Nacional, mujeres organizadas y empáticas, la sororidad les mueve, el testimonio de sus hijas les quiebra más que haberlas parido. Estas mujeres algunas madres otras no, en un mundo civilizado e iracundo juntas eligieron luchar.

“No estoy aceptando las cosas que no puedo cambiar, estoy cambiando las cosas que no puedo aceptar (Ángela Davis).

1 Comment

  1. Rodrigo
    05/12/2018 at 07:35

    Y es que la biología del instinto materno es una realidad. la madre de la mayoría de las especies de las que se, tenderán a proteger al crío a costa de su propia vida, por una causa superior: la preservación de la especie. Y que la madre no proteja, eso si es antinatural.
    Aún mas loable para la madre en nuestra especie, es que la unidad entre ellas -a lo que llamas sororidad- sea la herramienta social que promueva de manera continua esa evolución que nuestra sociedad requiere (dos impactan mas que uno).
    Esperaría de este suceso que los varones no se queden al margen de esta lucha colectiva. En la especie humana la hembra protege a las crías, pero el macho defiende al clan.
    Excelente redacción de tu pensamiento crítico entremezclado con la anécdota. Gracias por el aporte. Felicidades.

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