ColumnaYaret Sarai

Lobas

Aceptemos la gran aventura de ser nosotras mismas. De parar en algún momento y decir – no puedo o – voy con todo. Respirar hondo en medio de la oficina, del salón de clases, en la cocina, en la habitación, en el auto. ¡Qué sé yo!

Siempre date un tiempo para tomarte un té, un café sin azúcar, una cerveza, un vino tinto, tocarte, procurarte, amarte. Estamos invadidas de “perfecciones” a donde quiera que das clic, pero no, esa aventura de ser tú está muy lejos de la perfección. ¿Por qué nos escondemos para llorar? ¿Por qué nos avergüenza decir que disfrutamos del sexo, de vivir con o sin compañía masculina y/o femenina, de amar?

Nuestra voz como la escritura por décadas ha sido un privilegio de clase, un privilegio masculino. Pero también existieron las ovejas descarriadas, las hembras rebeldes, las lobas, como las llamó la poetisa y escritora feminista argentina Alfonsina Storni.

 “¿Qué diría la gente, recortada y vacía,
Si en un día fortuito; por ultra fantasía,
me tiñera el cabello de plateado y violeta,
usará peplo griego, cambiará la peineta
(…)
¿Irían a mirarme cubriendo aceras?
¿Me quemarían como quemaron hechiceras?
¿Campanas tocarían para llamar a misa?
En verdad que pensarlo me da un poco de risa”

Las mujeres no somos mujeres de novela de sillón –Siempre nos mantenemos en lucha y ahora en el 2019 el mundo se escandaliza cuando andamos como lobas.

 “Yo soy como una loba. Ando sola y me río/ del rebaño. El sustento me lo gano y es mío/ donde quiera que sea, yo tengo una mano/ que sabe trabajar y un cerebro que es sano.”

Ya conoces lo que te hace brillar, has hecho algún acto de rebeldía que en un parpadeo da un sentido distinto a tu vida. ¿Tu trabajo es un privilegio de clase?  ¿Hay tiempo para el ocio como los aristócratas y burgueses? O no se dispone de tiempo y recursos como nuestras compañeras campesinas y obreras.

Hoy vemos qué quien habla en contra de tirar un sistema impuesto por la sociedad es juzgada “loca”. Respiro hondo y reflexionó que jamás paren de tejerse las redes feministas porque solas somos – granitos de arena a orillas del agua. Libérate de la cotidianidad, que ardan tus entrañas; somos lobas hechas para romper un mundo y construirnos juntas.

Sal de la oscuridad, del silencio y lleva a la luz la otra perspectiva de mujer

Conoce oficios y trabajos que hacen del otro lado del agua otras mujeres. Eso no significa aplaudir todo lo que las demás hagan, lo bueno o lo malo no se puede decidir por razones ideológicas, políticas o de género, por modas o argumentos cultural y políticamente correctos, sino en lo que se manifiesta en cada una de nosotras. No se trata de hacer una valoración o una crítica de las mujeres que justifique cualquier cosa por el hecho de serlo, pues en el análisis, no hay india o negra, joven o vieja, simplemente mujer.

Gira el volante a otra visión diferente, una “redefinición”. Por desgracia hemos heredado la cultura de valoración estética. Fea, bonita, guapa, hermosa, buena, sabrosa, horrible, gorda, fea, flaca. Nosotras vamos más allá de esos condicionamientos biológicos- sexuales y sociales.

Las mujeres hemos ocupado un lugar en la sociedad diferente al que ocupan los hombres, vivimos en un mundo que nos hace sentir así y se nos evidencia a cada momento y en cada relación (familiar, laboral, sexual, política). El desafío consiste en romper con esos estereotipos.

Conócete y descubre tu espíritu de loba, date prisa porque el mundo no espera y sí, necesitamos de más mujeres como tú.

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