Escrito por: Yaret Sarai
Vi caminar a paso lento a una abuela que sostenía a su nieto de la mano, el pequeño con sus piernitas descubiertas usaba pantalones cortos y una sudadera azul, sus cachetes resecos y un poco de moco que salía de su nariz no fue barrera para cautivar con su sonrisa y brincos al caminar.
La piel canela oscura de la señora, el reboso que tapaba su cabeza me dejó ver un mechón de su pelo gris. Las arrugas en su rostro a contraluz la hacían ver hermosa, poderosa. El reflejo de tantos años de lucha, de valentía. Tranquilo era su andar como aquel sentir de gozo después de una voraz batalla. Como la de Boadicea Reina de los Iceni, de las tierras orientales en Gran Bretaña. Poderosa y triunfante que levantó en armas a miles de guerreras y guerreros para defender a su pueblo de la esclavitud de los romanos después de la muerte del Rey Prasutagus, pues se querían apropiar de sus tierras.
Mujer que tomaron de rehén para saldar antiguas deudas, flagelándola y humillándola frente a los soldados romanos que también violaron a sus dos hijas. – Boudicca o Boadicea – humillada y furiosa convocó a la guerra uniendo a distintas tribus, cansada, herida, pero decidida y armada estuvo al frente del ejército lista para derrocar al Imperio Romano en el siglo I d.C.
“Boudicca, montando su carro de batalla junto a sus dos hijas, pasaba ante los distintos pueblos gritando que no era una novedad marchar al combate bajo el mando de una mujer, que en este momento, ella no venía a reclamar su reino ni su poder sino que venía, como una mujer del pueblo, a vengar su libertad arrebatada, su cuerpo azotado con varas, sus hijas violadas […] que con una causa justa y un ejército tales, era preciso vencer o morir; que como mujer tal era su inquebrantable decisión; que los hombres eran libres de aceptar una vida como esclavos”. (Anales, XIV, 35)
Siglo XXI y a las mujeres nos siguen violando, humillando, flagelando y matando, México está entre los peores países para ser mujer por sus altos números de violencia, inseguridad e inequidad de género según el ranking del US News & World Report 2019. En Guanajuato somo líder en asesinatos de mujeres. Las menores de 17 años que fueron asesinadas en el 2018 según el Secretariado Ejecutivo Nacional de Seguridad Pública revelaron que junto a Chihuahua y Michoacán teníamos el mayor número de homicidios dolosos.
Este fenómeno aún no nos garantiza una respuesta institucional que prevenga estos ataques de arma con fuego, porque la política pública preventiva aún esta en pañales en el estado y en todo el país. – Urge una sociedad en la que el feminicidio y los asesinatos violentos contra mujeres dejen de encubrirse -.
La alerta de género ha sido un fracaso pues aún no se garantiza la integridad y la libertad de las mujeres en el país, los órganos investigadores deben actuar con perspectiva de género cuando hay muerte violenta de una mujer y sancionar a jueces y fiscales que no actúen conforme a la ley. No vayamos tan lejos, en nuestro estado Carlos Zamarripa <Fiscal Carnal> funcionario público al frente de la seguridad no se ha pronunciado en pro de la seguridad de las mujeres después de que el Instituto para las Mujeres Guanajuatenses (IMUG) admitiera el asesinato de 262 mujeres en el estado y solo aceptara 13 como feminicidios.
Según el informe las mujeres asesinadas en Guanajuato eran huachicoleras, narcotraficantes o sicarias. Sin embargo, la Procuraduría General de Justicia del Estado no investigó de manera correcta para descartar si llevaban a cabo esas acciones delictivas o no; solo se les señaló, al parecer la imagen de ser uno de los estados con altas y graves cifras les incomoda a los gobernantes en turno.
¿Qué esperarán esos gobernantes – que vivamos como esclavas ante el poderío del yunque azul en el estado? Que por años no se ha levantado en defensa de la – tribu de mujeres -. La recuperación de los territorios no solo es de donde emerge el maíz, sino de la defensa de nuestra dignidad y un alto a la violencia de género. Ya es hora de actuar como la poderosa Boadicea y destruir las cárceles sociales – culturales y políticas porque la tierra como el cuerpo, son espacios que se siembran, se cultivan, se aman y se defienden – por nosotras, por nuestras muertas, por nuestra tribu femenina -.

Me encantó