Escrito por: El Insurgente Perdido
Al expulsar a los Jesuitas, fundada por sus ideas revolucionarias, para ese momento, y por lo incomodo de su obediencia al papa, nuestro vecino San Luis de La Paz, fue escenario de una revuelta en protesta, tal fue la inconformidad del pueblo que se amotino y quemo la Casa del Ayuntamiento. Mientras en España, especialmente en Madrid hubo motines por al encarecimiento del trigo, aun en plena actividad del proceso de la semana santa de 1766, en abril en Domingo de Ramos y Lunes Santo, hechos que fueron atribuidos a los Jesuitas, la corte española estaba atrapada por el pánico, en ese momento, se pretendía prohibir el chambergo (sombrero de ala ancha) y la capa alta, por la simple razón que la delincuencia se aprovechaba de estas indumentarias para esconder sus armas y ocultar su cara para una posible identificación; súmese esto el miedo infundido por la religión a la oscuridad. Así que bajo esta psicosis se encontró en los jesuitas la excusa perfecta para salvar la situación. La política fiscal que pusieron en práctica, consistente que en todas las haciendas emprendidas por ellos, a los trabajadores les compartían las ganancias obtenidas., este reparto de riquezas fue toda una revolución y una afrenta al sistema absolutista desencadenando un gran prestigio de la orden entre el pueblo y una gran desconfianza en la corte. Después de la Expulsión de la Compañía de Jesús en 1767, el sistema impositivo que se dio por la reforma fiscal de Carlos III, iba en contra de ellos y oprimía a los pueblos principalmente en américa, y que antes, con los jesuitas, eso no era así. El sistema era más justo, por lo que las revueltas independentistas que se producirían en no mucho tiempo después, bien pudieron ser producto de la labor jesuita.
Pedro Rodríguez de Campomanes y Pérez, primer conde de Campomanes (Santa Eulalia de Sorribas, 1723 – Madrid, 1802), fiscal de indias que integro las justificaciones para la expulsión definitiva del reino de España de la Compañía de Jesús. Entre los decires y maldecires que causaron su expulsión se achacaba a los jesuitas haberse enriquecido enormemente en las misiones, haber intervenido en política obstaculizando a los reyes de España y hasta haber planeado el asesinato de los reyes José de Portugal y Luis XV de Francia.
La Compañía de Jesús fue aprobada en 1540 por el Alejandro Farnesio Papa Paulo III (Canino 1468 – Roma, 1549), es una época donde el conflicto interno de la Iglesia Católica se enfrenta a la Reforma Protestante; el viejo mundo a una expansión de las fronteras geográficas (descubrimiento de América y de nuevas rutas de comercio) y una auténtica revolución en el campo del conocimiento y de las letras.
La constitución de La Compañía de Jesús tien sus objetivos muy claros:
- La defensa y promoción de la fe. Los primeros jesuitas se dedican a la predicación, la práctica sacramental, la enseñanza de la doctrina, combinados con nuevas iniciativas y estrategias pastorales:
- Los Ejercicios Espirituales.
- Las misiones populares.
- Las Congregaciones Marianas: asociaciones de laicos con apostolados diversos.
- El uso del teatro en la predicación, liturgia y catequesis.
- Espíritu misionero. La Compañía se suma al esfuerzo expansionista de los grandes imperios de la época. Los jesuitas estuvieron marcadas por el espíritu de inculturación, que les llevó a experiencias creativas y conflictivas como las reducciones y la adopción de los ritos malabares.
- La educación. De todas partes se hacen peticiones para fundar colegios. De la experiencia surge un método pedagógico de gran valor, la “Radio Studiorum” (Orden de los Estudios).
- Aporte en el campo de la ciencia y de la cultura. Los jesuitas tomaron parte activa en el gran esfuerzo de la renovación teológica suscitada por la Reforma Protestante.
Los jesuitas se dedicaron a las ciencias, al arte y a las humanidades; por lo que entre ellos encuentran astrónomos y matemáticos también desarrollaron las doctrinas sobre el origen del poder popular, que da base a los sistemas democráticos y doctrinas respetuosas de la libertad y la dignidad humanas. E aquí su fatal error en una ambiente absolutista, es decir el poder en un solo hombre.
Se da el grito de Dolores, a los 43 años de la expulsión de los jesuitas. Pero su labor y su dedicación a la educación que hiciera posible la edificación del colegio en Morelia, lugares donde se continuó una tradición y donde se formaría Hidalgo y Morelos.
La guerra de Independencia no fue sino la consecuencia de un proceso de descomposición de la estructura imperante que llevaba décadas incubándose, dándoles a los criollos la oportunidad de preguntarse: “¿Se puede vivir mejor siendo independientes de los europeos?”.
Hoy sabemos que el fundamentalismo, no de los jesuitas, si no de la agrupación “inexistente” llamada yunque; que tiene un desprecio total a la cultura, al arte y a la ciencia. Ejemplo es la situación que hoy guarda la casa de la cultura, con presupuesto ridículo, sin un director y que algunos, de los anteriores, sin un concepto de lo que es el impulso del ser humano, a través de la libertad creativa que se presenta al ejercer el arte. Directores sin sensibilidad cultural producto de políticas partidarias de los partidos hegemónicos PRI PAN que abandonan a la sociedad en la completa ignorancia, en una indefensión artística.

No se olviden de Joaquín Hidalgo y Costilla.