ColumnaYaret Sarai

¡Joder!

En gustos se rompen géneros y la música lenguaje universal, no es la excepción. De las primeras canciones que tocaron temas tabúes y polémicos para la opinión pública como la masturbación, el derecho a decidir sobre tu cuerpo, el aborto, el machismo y la violencia hacia la mujer, fueron los álbumes de la cantante española María Nieves Rebolledo Vila conocida en los escenarios como Bebe.

Música que muchas mujeres alrededor del mundo adoptaron como un himno feminista por su mensaje de empoderamiento.

…” Hoy vas a ser la mujer que te dé la gana de ser

Hoy te vas a querer

Como nadie te ha sabido querer

Hoy vas a mirar pa’lante

Que pa atrás ya te dolió bastante

Una mujer valiente, una mujer sonriente…”

Este fragmento de la canción “ella” se lanzó como una bomba y resultó un mensaje confuso después de las declaraciones de la cantante en una mesa redonda bautizada música con voz de mujer, un análisis de la industria musical.

La cantante y actriz Bebe aseguró que “las mujeres pierden el tiempo con la lucha feminista” reivindicaciones que, a su juicio, están “devorando la energía” y que les impide seguir avanzando en sus vidas y carreras profesionales además de enjuiciar que todo el tiempo están de víctimas.

Polémicas palabras que detonaron en el movimiento feminista posturas de desconcierto y enojo – con justa razón ¡ostia!

¡Joder!

El descontento de muchas feministas – incluida yo – es que María Nieves Rebolledo Vila posa como la Mona Lisa frente a la situación de cientos de mujeres que han padecido horrores por el lord machito. Ella minimiza el movimiento y los logros que se han escrito por miles de mujeres valientes alrededor del mundo que alzaron su voz rebelde, dueñas de sí mismas <reinas de la casa> por una lucha feminista.

Se le olvidó que juntas construimos nuestro poder; y esos comentarios no encajan en este ni en otro momento de la historia de empoderamiento de las mujeres porque no estamos para imitaciones de poder. Aquí en el pueblo, en Guanajuato México o en el continente europeo debemos caminar por la construcción de un nuevo rol para todas. A está cantante y a otras féminas les recuerdo que aún seguimos siendo objeto de la exclusión e inequidad, especialmente las que viven en el ámbito rural, sí, aquí en Guanajuato, en la bella Lola.

Mujeres en situación de pobreza extrema que jamás han escuchado las canciones de la española Bebe, pero ellas hablan de su entorno, de su realidad, de su situación. Son mujeres que además de cubrir su rol como amas de casa se convierten muchas veces en proveedoras y en el miembro familiar que toma las decisiones porque decidieron cortar con ese círculo de violencia.

En este lado geográfico no cabe tu discurso barato Bebe, no desde la cómoda silla de un set de televisión internacional porque acá las mujeres guanajuatenses ansían devorar su energía en romper, destruir, tirar el sistema que les impidió por años empoderarse. El feminismo las ha fortalecido a ellas, a su entorno familiar y a su comunidad gracias a otras camaradas feministas.

El poder de la palabra de la cantante, como el de algunas que postean no sentirse identificadas con el feminismo me cabrean. Porque el feminismo también es dirigirse hacía una convivencia em-pá-ti-ca, plural y jus-ta desde nosotras escuchamos todas las voces y estamos en un proceso de construcción de peso histórico.

Y claro que vamos hacía allá, en este camino hay más compañeras que necesitan que se camine junto a ellas porque aún se señala y se culpa a la mujer violada, golpeada y asesinada. A las desobedientes, locas, gritonas, danzarinas, grafieteras, escritoras, periodistas, artistas, maestras, teatreras, nos quieren calladas, sumisas y adoctrinadas para no mostrar nuestro campo de batalla, pero no más.

Nuestra energía querida Bebe, no se trata de ponernos siempre guapas o estilosas. Innumerables mujeres nos hemos combatido entre la vida y la muerte con la casa a cuestas, los hijos y los pechos goteando, las hormonas enfurecidas, chillamos y gritamos partidas por el dolor, y no, no nos callaremos, seguiremos en el feminismo hasta desmontar el orden político-social patriarcal.

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