Escrito por: El Insurgente Perdido
Se considera a un precursor importante de la independencia y del pensamiento que suscribieron los criollos de la nueva España, es un personaje que podemos analizar como el característico habitante que es desplazado del poder por los peninsulares.
Francisco Primo de Verdad y Ramos (Lagos de Moreno 1760 – Ciudad de México, 1808). Se traslada a la Ciudad de México, al colegio de San Idelfonso para estudia derecho graduándose con honores, hereje por convicción dado que en aquellos años como en el actual decir “que la soberanía recae únicamente en el pueblo” es una completa herejía; esta condición de hereje, fue impuesta por la inquisición, su ideario personal es un influenciado por los fundadores de la unión americana, y por su liberalismo ideológico, que prevé la construcción de una democracia, a la pérdida del soberano Borbón por su claudicación ante la invasión francesa a España, Francisco Primo de Verdad sugiere al virrey José Joaquín Vicente de Iturrigaray y Aróstegui de Gaínza y Larrea (Cádiz 1742 – Madrid 1815) que llame a un gobierno del pueblo, ya que al no haber rey y la soberanía recaen en este. Su sentencia de muerte.
Significaba que entonces los criollos sí podrían aspirar a gobernar y ocupar cargos importantes.
Los españoles peninsulares, se organiza y encabeza Gabriel de Yermo, una golpe de estado sustituyendo al Virrey Iturrigaray y en su lugar nombra a Pedro de Garibay (Madrid 1729 – Ciudad de México, 1815), un viejo decrepito según las crónicas, pues para 1808 tenía una edad de 79 años siendo un títere de los peninsulares.
La función del Virrey Garibay fue dar certeza al poder de los peninsulares y persiguió a los criollos con ideas independistas entre ellos a Francisco Primo de Verdad es apresado, recluido en los calabozos del Arzobispado de México. Se tiene documentado que aparentemente se suicidó ahorcándose el 4 de octubre de 1808, pero se presume que realmente lo que ocurrió fue que lo envenenaron. No se tiene el dato del tamaño de sus calcetines, pero por la ropa de usanza en esa época, no puede caber duda.
Su asesinato, junto con la aprehensión del virrey Iturrigaray, en lugar de ahogar, alentó la rebelión de Independencia.
En diversas publicaciones de la época y sobre todo publicaciones insurgentes, Gabriel de Yermo fue señalado muy feroz y sanguinario siendo uno de los principales sospechosos de la ustoria intelectual, pero su crimen quedó sin castigo; en 1810, cuando Hidalgo amagaba a la capital, Yermo puso a las órdenes del virrey Venegas, 279 lanceros provenientes de sus haciendas de Jalmolonga, San Gabriel y Temisco, los cuales participaron en la batalla del Monte de las Cruces. En 1820, Yermo queriendo mejorar la percepción dentro de la sociedad criolla, hace una descripción de sus obras pías, queriendo solventar la acusación de haber amasado su fortuna mediante la usura y de sus acciones contra la insurgencia; buscó en la religión argumentos para su defensa; justificó su participación en la aprehensión del virrey, de la que resultó el asesinato de Francisco Primo de Verdad, como una medida de “salvación del caos” y logró que su actuar quedara en absoluta impunidad.
Francisco Primo de Verdad sufrió la discriminación a pesar de su gran formación como abogado y un ideólogo de su tiempo no pudo acceder a puesto importantes en la administración del virreinato. Los peninsulares tenían el privilegio de los mejores empleos dado que era garantía de su fidelidad al rey. Situación que no se garantizaba con un Criollo hoy los peninsulares son azules no importa que no tengan los méritos suficientes para desempeñarse en el gobierno lo que se requieres es sangre azul eso garantiza, (bueno así lo cree Rendón, Juan) y como a don Francisco Primo también suceden suicidios inverosímiles como un par de tintes son suficientes para ahorcarse y golpearse todo el cuerpo, en la cárcel municipal. Claro los Ministeriales del Intendente Márquez Márquez, repondrán una investigación completa que de la certeza a sus iguales municipales que si se suicidó y los golpes son solo daños colaterales que no tiene mayor trascendencias en la vida de pleno derecho y vigencia de los derechos humanos de los New Peninsulares.
