Si tuviera la posibilidad de verle de frente querida lectora o lector le preguntaría ¿qué estaba haciendo en el momento en que se entero del siniestro en Tlahuelilpan, Hidalgo? Podría imaginar varios escenarios, el primero sería que sus piernas se postraban en el sillón de su sala, su cuello inclinado dejaba ver su papada mientras sus manos sostenían el celular, o tal vez sus codos arrugaban las sábanas de su cama.
Quizás tuvo la fortuna de tener un asiento en la ruta del transporte público que le llevaría a su trabajo o alguna cita, posiblemente el aire acondicionado del automóvil le sonrojaba un poco sus mejillas mientras iba de copiloto con algún amigo o familiar. ¿Ya lo recordó? – podría hacer una crónica del momento en que decidió tomar su celular y acceder a las redes sociales ¿o encendió la televisión?, no descartemos la posibilidad de que le llegó al WhatsApp alguno de los videos donde se ve a la multitud con garrafas y bidones en el ducto. ¡Que se yo! su rutina ese viernes 18 de enero probablemente fue la misma, o cambió.
Pero… ¿podría recordar cuál fue su reacción?, ¿usted se sintió agredido, ofendido, dolido, indiferente ante lo que aconteció?, ¿culpo al Peje y a su 4T, a las personas que estaban robando, al ejército, al gobierno de Hidalgo, a Pemex? …
¿Cómo sería el recuentro de los hechos de lo que usted vivió esa tarde – noche de viernes?
Se preguntará ¿y a todo esto qué importa lo que yo hacía de mi vida mientras más de 600 personas saquearon el ducto? Importa saberlo, y mucho, por una simple razón, todos fuimos participes de un show mediático en las redes sociales o en el círculo de amigos y familiares. Algunos arremetieron en contra de la estrategia del ejército, de Andrés Manuel López Obrador, inclusive de la gente que ese día murió calcinada. Como primer punto, sucede que usted y yo no estábamos en las mismas condiciones que ellos, sin embargo, cientos de mexicanos fueron el verdugo social media de la tragedia – muchos tantos son jueces y señal que fue porque se lo buscaron, por rateros, por pendejos…
Esta decadencia de valores preocupa, angustia y lacera, se aplaudió que más de 80 personas incluidos menores de edad, un niño de 12 años muriera en fatales circunstancias, pero de acuerdo con las investigaciones de la periodista Ana Lilia Pérez, autora de 4 libros sobre corrupción en PEMEX, dice que la gente en muchas zonas del país está obligada a trabajar para grupos del crimen organizado. Es una realidad. Y también el tema de la pobreza. Es decir, la premisa es que el huachicoleo suplantó al narcotráfico en México. – es probable que en un par de años las series o telenovelas adoctrinen a la población a ser huachicolero, tampoco lo descartemos porque la realidad ya ha superado a la ficción.
– ¿Esa es la razón por la que estuvieron esa tarde noche de viernes ahí? sería una desfachatez asegurarlo porque ya esta en curso el peritaje que arrojará la causa de la raíz de los hechos que acabaron con la vida de pobladores de Tlahuelilpan que vivían en la pobreza. Y no, no era porque así lo quisieran, eso de que el cambio está en uno mismo, resulta una blasfemia, no podemos ser ajenos a las decisiones que hemos tomado como ciudadanos para la vida política del país, y como integrantes del llamado pilar de la sociedad – la familia.
Las largas horas de investigación, y quizás a la bendición de su ser superior – porque no han matado a la periodista Ana Lilia Pérez, escribió que “el robo de combustible viene desde Carlos Salinas de Gortari, y luego, con Ernesto Zedillo, en una intensidad mayor empieza a crecer dentro de la industria petrolera. El ordeñar barcos, pipas, era algo del entorno petrolero. Pero con Vicente Fox empieza la modalidad de toma clandestina, con Felipe Calderón ésta crece más, pero empieza la incorporación de cárteles de la droga en el negocio”.
Y no, no todo compete al gobierno, eso es cierto, pero ante nuestros ojos pasó un largo periodo de impunidad que marcó con sangre y con la vida de cientos de mexicanos. Ciegos y sordos señalamos desde la comodidad del celular la muerte de esos seres humanos, y sí, delinquieron, no hay duda en ello, la ley es muy clara. Pero ¿a estas alturas seguiremos permitiendo que el show continúe a costa de más vidas?
Todos debemos asumir que el problema no es solo del estado, sino también de nosotros queridas y queridos lectores, es una tarea de la sociedad, sin colorcitos de partidos políticos, sino por humanidad.

Excelente tema de sobremesa! No todos lo piensan, pero la opiniones sin fundamento, las agresiones gratuitas, las posturas incoherentes, los comentarios prejuiciosos y las condenas hipócritas… mmm son muy de estas situaciones que envuelve la psicología de las masas.
No está por demás citar al libro mas leído de la historia: “Aquel de vosotros que esté libre de pecado, que tire la primera piedra”. Aplica igual en este contexto, creo yo.
Qué buen aporte! Sigue adelante