Atlas de Riesgo de defensores y periodistas en Guanajuato, deja más dudas que respuestas

SAN MIGUEL DE ALLENDE Y DOLORES HIDALGO SÍ REGISTRAN CASOS, PERO NO SON ZONAS DEL SILENCIO

Antonio Velázquez

Guanajuato, Gto.- El Gobierno de Guanajuato presentó la actualización del Atlas de Riesgo para Personas Periodistas y Defensoras de Derechos Humanos como una herramienta para identificar amenazas y orientar acciones de protección. Sin embargo, la versión pública del documento ha generado cuestionamientos debido a la falta de acceso a información fundamental, lo que dificulta comprender con claridad el panorama que enfrentan quienes ejercen el periodismo en la entidad.

Uno de los principales puntos de confusión surge en torno a las llamadas “zonas del silencio”. Aunque durante la presentación se destacó la existencia de 11 regiones donde las condiciones de riesgo limitan la cobertura de ciertos temas, municipios como Dolores Hidalgo y San Miguel de Allende no aparecen dentro de esta clasificación. No obstante, ambos sí son señalados entre los municipios con casos documentados de riesgo para periodistas, situación que puede prestarse a interpretaciones erróneas sobre el nivel de vulnerabilidad existente.

La propia estructura de la versión pública del atlas contribuye a estas dudas. Diversos apartados hacen referencia a datos, metodologías y criterios que no se encuentran completamente disponibles para consulta ciudadana, lo que impide contrastar información y comprender cómo se determinó la ubicación de las zonas de riesgo y de silencio. En un tema tan sensible como la protección de periodistas, la transparencia debería ser un elemento central y no una limitante.

A ello se suman aparentes contradicciones dentro del documento y en la explicación pública de sus resultados. Por un lado, se reconoce que existen municipios donde el ejercicio periodístico enfrenta riesgos documentados; por otro, la clasificación de las zonas del silencio no siempre parece corresponder con la incidencia reportada, dejando abierta la pregunta sobre cuáles fueron los parámetros utilizados para diferenciar una situación de riesgo de una zona donde ciertos temas simplemente no pueden ser abordados.

El atlas representa un esfuerzo importante para reconocer la problemática que enfrentan periodistas y defensores de derechos humanos en Guanajuato. Sin embargo, mientras la información pública permanezca incompleta y existan elementos que puedan interpretarse de manera contradictoria, el documento corre el riesgo de convertirse más en una fuente de confusión que en una herramienta efectiva para comprender y atender una realidad que afecta a municipios como Dolores Hidalgo y San Miguel de Allende, donde los casos existen, aunque no hayan sido catalogados como zonas del silencio.

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