Después de la euforia del día del amor y de la amistad las calles vuelven a la normalidad, no hay hombres cargando osos de peluche, flores o ramos de rosas. O mujeres con globos y cajas de chocolates. Ese alboroto por la fecha en la que se recuerda el asesinato del médico y sacerdote romano San Valentín en el siglo XX por orden del emperador Claudio II, a quien no le pareció nada “romántico” que casará a las parejas jóvenes de soldados y le mando matar.
Siglo XXI y el patrono de los enamorados lleva el flow de la mercadotecnia voraz, me recordó a la icónica fotografía en 1945 en el Times Square, de un marinero y una enfermera “besándose”. Greta Friedman relató que en los 60´s descubrió la fotografía en un álbum que público el padre del fotoperiodismo moderno Alfred Eisenstaedt, fotógrafo máster en temas de política, artistas famosos y eventos sociales. Pero “el beso de Times Square el día de la victoria” pareciera que retrataba el amor romántico de una pareja, pero no fue así, no eran pareja y mucho menos había amor.
Greta narró años más tarde que el tipo fue hacía ella, la agarró y la besó – “Ese hombre era muy fuerte. No lo besé. Él me besó. No lo vi cuando se aproximó y antes de darme cuenta estaba agarrada muy firme” -. Y para nada es exagerada la versión de que un tipo llegará y la besará por la fuerza, aun tratándose del contexto histórico -el fin de la segunda guerra mundial-. Toda esa fantasía de una incomparable y maravillosa fotografía que cumple con todo para ser icónica refleja lo que miles de mujeres viven diariamente, el falso amor romántico donde muchas pasan inadvertidas hasta que la violencia se incrementa.
Ese lindo título de amor romántico de que todo se puede perdonar y superar, es una red de control, abuso de poder psicológico, físico o económico, o sea, situaciones de dominación hacía la mujer, que pocas identifican y denuncian.
<El control no es sinónimo de cuidado> se le llama maltrato porque las hace sentir inútiles, se les prohíbe vestirse con su falta o vestido favorito, se les culpa de todo o se les aísla de amigos o familiares con el propósito de que no cuente lo que pasa. Urge erradicar esta famosa filosofía de que el amor todo lo puede o la creencia de que la otra persona cambiará, hablar sin censura de las primeras señales de alerta ya que suelen disculparse después de una agresión. Y por supuesto, terminar con el sistema patriarcal, porque es un factor de riesgo donde las jóvenes son estereotipadas a que a esa edad les urge un novio, y no, no es así. Vivimos tiempos donde el juzgar a alguien que denuncia una agresión nadie le cree, todos le juzgan por como viste, si va a bailar, si tiene muchos amigos, pero no por lo que le sucede y esto puede terminar en un feminicidio.
Han sido años de lucha para romper con este sistema que parece plaga, los matrimonios por obligación o “tradición” vendían que el amor era así, el aceptar ese ramo de rosas, el oso gigante de peluche después de que te dejó el ojo morado – no es amor – ya lo dijo Kate Millett escritora feminista “el amor ha sido el opio de las mujeres, como la religión el de las masas. Mientras nosotras amábamos, los hombres gobernaban. Tal vez no se trate de que el amor en sí sea malo, sino de la manera en que se empleó para engatusar a la mujer y hacerla dependiente, en todos los sentidos”.
Amiga date cuenta y sal de ese amor romántico, y juntas rompamos con esa brecha cultural.
Que triunfe la sororidad. No estás sola.

Hay una versión masdeacá, de que en el 2006 un cantante de música popular llamado Valentín Elizalde fué asesinado y por su contribución fue canonizado, y en su honor se declaró al 14 de febrero como día de San Valentín… =l (silencio sepulcral) 😀
Y ya en serio, precisamente en la letra de infinidad de canciones populares (como las que Valentín Elizalde cantaba) está permeada esa cultura machista que denigra, minimiza o somete a la mujer y la visualiza como objeto o la reduce a la cateoría de animal. Basta escuchar “La gallina ponedora” del citado, como un botón de muestra.
Hay mucho camino por andar.