ColumnaYaret Sarai

¡Vuelve la burra al trigo!

Me declaro fan de la senadora Jesusa Rodríguez. Las carnitas, el maíz, la marihuana, el clítoris, las burras, las vacas, las puercas, en fin, toda una lista de temas que “normalmente” algunos censuran de su vocabulario por aquello de que en la santa sepultura los manden por el caminito donde se pagan los pecados. Jesusa Rodríguez además de senadora desempeñó una multifacética carrera artística donde se desempeñó como directora de teatro, dramaturga, actriz, cantante; además de activismo social.

La senadora ha puesto en la punta de la lengua temas que han generado una revuelta en la opinión pública, hay quienes bailan en las bodas la vida es un carnaval, pero les espanta que Jesusa realizará performance con cabezas de olmecas en el Senado de la República para hablar sobre la situación del maíz en México. Imagino a Jesusa en su proceso creativo para esa rueda de prensa, ella con toda la carne al asador, intensa, alzando brazos y manos explicando cómo y por qué se haría así ¡uf! sublime. ¡¡Vamos!! Quien tiene pasión por su trabajo hace que los demás le gocen lindo u odien el espectáculo (por aquello de las malas vibras y el mal de ojo).

Y es que Jesusa Rodríguez es la primera estrella del espectáculo mexicano que, al llegar a un puesto público, en lugar de reprimir su vocación, le entró al juego de las simulaciones y está dando rienda suelta a su talento para llegar a algo. Como master del fenómeno artístico que cuenta una historia, que expresa un concepto o básicamente transmite una idea a través del lenguaje – el teatro – Jesusa R. ha zangoloteado los estándares acartonados de las mujeres en la política, eso sí, nada improvisada, la señora sabe de lo que habla y como lo hace, le respaldan años de activismo social empoderando a mujeres indígenas y campesinas, además de premios en ciudades de primer mundo como New York, solo por rascarle un piquito a su trayectoria.

¿Se imaginan a las regidoras en el pueblo en medio de un performance sobre la defensa del Río Laja, del Río Batán, en defensa de los animales, de la libertad de decidir sobre nuestros cuerpos, en contra de la violencia a niñas y mujeres?

En el teatro como en otras bellas artes, el conectarte con el cuerpo y la causa y/o idea es indispensable. Acá vemos puro cuento barato sin sazón, sin pasión, sin ovarios. Disculpe las formas si es que le llega a ofender (por aquello de hacer alusión a las partes del cuerpo femenino y el trabajo) pero de qué nos sirve leer en su impecable currículum trabajo en equipo y liderazgo, si nada más postean lo guapetonas que se ven en un acto protocolario del presidente municipal.

Sería interesante un frente común de las mujeres en el pleno del Ayuntamiento, sin colores, sin intimidaciones, sin miedos, sin pena, que demostrasen sus habilidades e inteligencia, que valga la pena esa paridad de género en el cabildo. ¡Hagamos que valga señoras y señoritas!

Divertirse no tiene nada de malo. Michelle Obama, que es una personalidad del más alto nivel internacional, actuó, cantó y bailó cuantas veces pudo siendo primera dama de EU. ¿Y cuál fue el problema? ¡¡Ninguno!! Basta de ser musas políticas mis queridas regidoras, síndico y secretario de Ayuntamiento. Si en esta ciudad gritoneo por la libertad de las y los mexicanos el Cura Hidalgo, la distinguida Virginia Soto logró importantes éxitos polacos y José Alfredo Jiménez es icono musical por cantarle a las mujeres ¿por qué ustedes no le entran al juego?

Lo mínimo que se espera de ustedes y de la diversidad de sus políticas de partido es una oposición con fundamentos, certera e inteligente.

¡Vuelve la burra al trigo! No, ya no. Es tiempo de bautizar esta tierra libertaria con ideas feministas revolucionarias, con performance o no, ese cabildo necesita desobediencia.

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