ColumnaLa Torcaza Cínica

Violencia

Psicólogo Alejandro Ruiz Galicia

A partir del horror de la Segunda Guerra Mundial, uno de los eventos bélicos internacionales más grandes que aún recordamos, nace la Organización de las Naciones Unidas en 1945, esto como un esfuerzo por crear canales de comunicación que evitaran experimentar nuevamente la violencia que somos capaces de generar.

Casi cincuenta años después, las Naciones Unidas emiten la Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer, que en su primer artículo señala: “por violencia contra la mujer se entiende todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o sicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada”.

El pasado 25 de noviembre, como desde 1999, se conmemoró el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Esto fue posible gracias al movimiento feminista latinoamericano que en 1981, propuso tal día para así conmemorar la fecha en que fueron asesinadas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal por oponerse a la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo en República Dominicana. Aquí vale apuntar que el feminismo es aquello que hacen las mujeres para disminuir y erradicar la violencia en todas sus formas. Para tener más certeza respecto a lo que sí es y lo que no es el feminismo, hemos de buscar una mujer que se reconozca feminista y escucharla.

Respecto a si está bien que se usen los monumentos, los cuerpos, las marchas, los performances, las paredes, las redes sociales o cualquier otro medio como instrumentos de manifestación, necesitamos estar claros, si eso nos parece mal es porque somos productores de violencia. Cualquier argumento en este sentido, es una defensa que nos impide ser parte del cambio necesario y nos está matando.

México es el país de América en que más feminicidios se comenten, el año pasado fueron tres mil trecientas cincuenta y siete mujeres las asesinadas por ser mujeres, y es que el feminicidio no significa asesinar a una mujer, si no matar a una persona porque es mujer. Guanajuato, es el segundo Estado de la República con mayor índice de feminicidios y cuenta ocho municipios entre los cien más peligrosos del país para ser mujer. Y no, no contamos con Alerta de Violencia de Género en Guanajuato. En este Estado donde la vida no vale nada, donde antier asesinaron niños en la capital del Estado en una balacera, en este Guanajuato, parece que la vida de las mujeres vale aún menos.

Hoy, 2 de diciembre de 2019, estamos de luto por la muerte de Daniela Vega, estudiante de Biología Experimental de la Universidad de Guanajuato. Una mujer que estudiaba, trabajaba y estaba por titularse. Ella, como miles de mujeres en México, no volvieron a casa. Daniela, como cientos de mujeres en nuestro Estado, murieron víctimas de la violencia, esa que pensamos que no ocurre y que nosotros no fomentamos. Esa que nos permite hacer chistes de violaciones, de gays, de hombres cuya valía radica en el tamaño de su pene. Esa violencia de la que nos reímos para quitarle importancia porque sólo es un piropo o una canción, porque ella tiene la culpa al vestirse así y al andar por la calle, porque las mujeres deben ser corregidas constantemente,  porque los hombres somos bestias que han de lastimar a los otros para reafirmar la hombría. Y nos preocupan los monumentos.

Demos cuenta que el machismo nos mata a todos y a todas, pensar que no estamos siendo afectados por la violencia, que no producimos violencia, es soberbia o estupidez.

No seamos cómplices de la violencia en ninguna de sus formas, acudamos a terapia, a grupos de hombres o de mujeres donde repensar lo que somos, el municipio cuenta con varios lugares donde se ofrece este servicio.

Emprendamos la tarea con vergüenza por el reconocimiento de lo antes hecho, con miedo por descubrirnos, con esperanza de dejar un mundo en el que nuestras hijas e hijos puedan vivir, emprendámosla como sea, pero hagámoslo.

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