ColumnaLa Torcaza Cínica

Trastorno límite de personalidad

Psicólogo Alejandro Ruiz Galicia

 

Todas las personas tenemos una forma de ser: una forma de sentir, pensar y comportarnos que es más o menos estable y distintiva, esta manera en que experimentamos la vida, lo que nos hace ser  quienes somos, es lo que solemos llamar personalidad.

La personalidad, como resultado del funcionamiento del sistema nervioso, especialmente de nuestro cerebro, puede presentar un trastorno. Un trastorno es, por definición, una alteración en el funcionamiento normal de algo o en la actividad de alguien. Así, un “trastorno de personalidad” es una alteración en el funcionamiento normal de la personalidad. Lo normal, es aquello que ocurre con mayor frecuencia; que las personas aprendan a cierta velocidad, que expresen emociones con cierta intensidad, que se sientan a sí mismas de una determinada manera,  etc. Cuando alguien se experimenta y experimenta el mundo de una manera que le coloca fuera de la mayoría, estamos ante un funcionamiento anormal. La anormalidad, así como los trastornos de personalidad, no tienen por qué asustarnos pues pensar que debemos o necesitamos ser como la mayoría, es absurdo.

La relevancia de conocer los trastornos de personalidad se haya en que si tal forma de ser me causa dolor o me aleja de la vida que deseo, puedo, al conocer esta información, entender más de mí y buscar el apoyo necesario para disminuir esa anormalidad a fin de hacer más llevadera mi vida.

El trastorno límite de personalidad es un trastorno que de acuerdo con algunas publicaciones de la UNAM en 2017, se presenta en aproximadamente el 2% de la población mexicana, siendo las mujeres las principales afectadas. Si bien el diagnóstico siempre debe de realizarlo un profesional, entre los signos y síntomas de este trastorno, la persona puede encontrar los siguientes:

  • Sentir miedo intenso ante el abandono, llegando a medidas extremas para evitar una separación o un rechazo real o imaginario.
  • Tener un patrón de relaciones intensas e inestables, que regularmente van de la idealización a la devaluación de los demás.
  • Experimentar cambios rápidos de la identidad e imagen propias, que incluyen la modificación de metas y valores, y verse a sí misma como mala y como si no existiera.
  • Períodos en los que se siente observada, juzgada o en peligro(paranoia), relacionándose estos periodos con el estrés y pérdida de contacto con la realidad. Estos momentos pueden durar desde algunos minutos hasta algunas horas.
  • Comportamiento impulsivo y riesgoso, como apuestas, conducción imprudente, sexo inseguro, ola de gastos, atracones de comida, abuso de drogas, o sabotaje del éxito al dejar de repente un buen trabajo o terminar una relación positiva.
  • Amenazas o conductas suicidas así como autolesiones, a menudo en respuesta al miedo de separación o rechazo.
  • Grandes cambios de humor que pueden durar desde algunas horas hasta algunos días, que pueden incluir felicidad, irritabilidad, vergüenza o ansiedad intensas.
  • Sentimientos continuos de vacío.
  • Enojo intenso e inadecuado, como perder el control con frecuencia, ser sarcástica, amargada o tener peleas físicas.

De acuerdo a la presencia de estas características y su intensidad, un profesional diagnostica y ofrece tratamiento a fin de que disminuya el malestar provocado por el trastorno. Es muy importante tener presente que los trastornos de personalidad, incluido el trastorno límite de personalidad, es una condición que requiere atención y cuya presencia NO es voluntaria. Suponer que una persona puede modificar a voluntad un trastorno mental, es como suponer que alguien puede controlar el malestar de la gastritis, el cáncer o la diabetes “echándole ganas”. Acudir con un psicólogo y un psiquiatra es indispensable para mejorar.

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