Taquitos de piloncillo: una dulce tradición de cuaresma de San Miguel de Allende

EN EL BARRIO DE SAN JUAN DE DIOS DURANTE CUARESMA SE VIVE UNA TRADICIÓN ÚNICA Y EXCLUSIVA DE SAN MIGUEL DE ALLENDE, LOS “TAQUITOS DE PILONCILLO”, UN TESORO CULINARIO QUE HA TRASCENDIDO GENERACIONES Y QUE HOY SON PARTE DEL MOSAICO DE CULTURA Y TRADICIONES DEL MUNICIPIO

Adrián López

San Miguel de Allende, Gto. – San Miguel de Allende es un lugar lleno de cultura, historia, color y arte, pero sin duda alguna, son sus tradiciones lo que lo hacen un lugar único en el planeta.

Es justo durante esta temporada de cuaresma que, en el barrio de San Juan de Dios, ubicado en el corazón de San Miguel de Allende, un aroma dulce y especiado impregna el ambiente, anunciando la llegada de un manjar tradicional: los “taquitos de piloncillo”. Esta delicia culinaria, que ha pasado de generación en generación, se ha convertido en un símbolo de identidad gastronómica del municipio durante esta época del año.

Los taquitos de piloncillo son pequeñas tortillas de maíz mezclado con chile, anís y canela, que son rellenas de piloncillo. Se fríen en aceite hasta dorarse y se sirven calientes. No hay otra fecha del año en que se vendan e inclusive, las mismas personas que los elaboran comentan que si se hacen en otra época del año no saben igual y terminan por no venderse.

En el perímetro de la explanada del templo de San Juan de Dios se colocan al menos 50 puestecitos para vender, desde las 8 de la mañana hasta las 8 o 9 de la noche. Y esta tradición comienza desde el miércoles de ceniza y termina hasta que el santísimo se retira del templo, hasta después de Semana Santa.

Son los propios sanmiguelenses los que consumen taquitos de piloncillo y quienes mantienen viva la tradición. Los días más importantes para la economía de las familias que se dedican a esto son los días de Semana Santa que es cuando gran cantidad de personas asisten a los días santos.

Los taquitos de piloncillo son típicos y exclusivos de este municipio. Son un tesoro culinario que representa la tradición, la cultura y la identidad de San Miguel de Allende. Son un viaje al pasado, una conexión con las raíces y una muestra del talento y la pasión de las cocineras locales que mantienen viva esta deliciosa tradición.

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