ColumnaYaret Sarai

Si paramos nosotras, se para el mundo

Como primer ejercicio estuvo coqueto el asunto, inaugurar una sala con la foto de las mujeres al frente del DIF en Dolores Hidalgo, un flashback de 36 años, y además entregar un “galardón” por el día internacional de la mujer, sin embargo, no a la altura que se requiere para impactar en la sociedad. <<La lucha es colectiva, o no será>>

Vestidos de coctel, peinados de salón, zapatillas perfectamente combinadas con el esmalte de uñas y el bolso ¿Dónde se respiraba lucha? ¿Acaso todas deberíamos embonar en la misma talla de vestido? fue como leer <<El patito feo>>.

El patito feo es un cuento que habla del exilio y aterrizado a donde se dio el grito de independencia reinó la opacidad de las féminas, brilló la perfección, así como nos hicieron creer que debiéramos ser “siempre perfectas, niñas buenas” y finalmente sonreír para la foto.

Las mujeres ex presidentas del DIF ex “primeras damas” directo al exilio político. Las circunstancias las obligaron a pasar penurias esforzándose instintivamente en salir adelante, y algunas se agarraron con fuerza, unas con estilo, otras con torpeza. En el cuento como en la vida real esas figuras masculinas de la polaca municipal que asistieron a tan chulas ceremonias fueron como las criaturas de <<El patito feo>>. No hicieron uso del pódium, pero como catarsis interna era inaceptable lo que sus ojos veían. En un astuto movimiento como viejos lobos de mar, una vez más hicieron jaque mate. No señores, esto no funciona así, porque si paramos nosotras, se para el mundo. Dejen de usarlas como el ancla de salvación de sus administraciones, el “véase bonita en la foto con la abuelita o el niño, el lado bonito, “perfecto” …

No, no y no.

La majestuosidad de la belleza de esas mujeres es distinta a las de esos machos. Cuando ellas adquieran la fuerza necesaria, no una fuerza perfecta sino una fuerza moderada e idónea para ellas mismas, y así encontrar el lugar que les corresponde, podrán influir magistralmente en la comunidad exterior y en la conciencia intelectual de las y los dolorenses.

<<Si paramos nosotras, se para el mundo>>. En un mundo paralelo si esas mujeres hubieran tomado las riendas del erario ¿cuál sería el resultado? ¿cuántas Virginias Soto en potencia tendríamos en Dolores Hidalgo?

Virginia Soto Rodríguez la primera presidenta constitucional de México dejó un legado del cual esas mujeres que recibieron su galardón y su fotito bien coquetona en la sala de presidentas deben de seguir su ejemplo para llegar a la silla presidencial. ¡Ya es tiempo! ¿Qué esperamos, recordar el color azul o verde de su vestido?

No, no y no.

Ese exilio político de las mujeres dolorenses debe caer, y solo será posible si el pensar y actuar es un colectivo femenino. Dejemos de actuar por unas cuantas, aquellas privilegiadas que pueden combinar su elegante vestido con el maquillaje. Pensemos en aquellas que las ojeras cubren su rostro porque tienen dos empleos, en aquellas que a sol y sombra trabajan en el campo, en aquellas que chillan de cansancio, en aquellas mujeres que, si paran, se para el mundo.

1 Comment

  1. Rodrigo
    12/03/2019 at 23:10

    Ah, que bien le caería a la sociedad pensarlas, reconocerlas, valorarlas, hasta redefinirlas. Estoy seguro que en automático iniciaría una nueva generación de mexicanos ya sin misoginia, ya con equidad, ya sin guerra de sexos, ya con mas de lo mejor del ser humano.
    (Y)

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