EL DESFILE DE MUERTOS 2025 REUNIÓ A MILES DE FAMILIAS, ARTISTAS Y VISITANTES EN UN ENCUENTRO QUE REAFIRMA EL VALOR DE LA MEMORIA, LA CULTURA Y LA UNIÓN SOCIAL
San Miguel de Allende, Gto.- La ciudad volvió a latir al ritmo de su gente durante el Desfile de Muertos y Catrinas 2025, una celebración donde la historia, el arte y la emoción se fundieron en las calles del Centro Histórico. La noche del 2 de noviembre fue un homenaje vivo a la memoria colectiva: Ignacio Allende, símbolo de identidad local, encabezó el recorrido a caballo mientras detrás de él desfilaban mojigangas, danzas prehispánicas, catrinas y catrines que transformaron la ciudad en un tapiz de color y tradición.
Más de tres mil participantes y veintiún bloques dieron forma a un espectáculo que reunió a más de veinticinco mil espectadores. Familias enteras, grupos artísticos, escuelas, asociaciones civiles y miembros de la comunidad extranjera llenaron las calles de música y alegría, demostrando que el Día de Muertos no solo es una herencia cultural, sino también un lazo que une generaciones y corazones. Las ofrendas instaladas en los portales del Jardín Principal fueron testimonio de este espíritu: cada flor, cada vela y cada fotografía reflejaron el amor y el respeto hacia quienes siguen presentes en la memoria.
El ambiente festivo se extendió a todos los rincones de la ciudad, impulsando también a la economía local. Hoteles y alojamientos alcanzaron el cien por ciento de ocupación, mientras más de seiscientos restaurantes ofrecieron experiencias temáticas que hicieron vibrar la noche. San Miguel volvió a demostrar que cuando la comunidad se une, la cultura florece y el bienestar colectivo se multiplica.
Detrás del esplendor, un operativo ejemplar garantizó el orden y la seguridad de los asistentes. Más de trescientos funcionarios y elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana resguardaron el evento, logrando un saldo blanco y un ambiente familiar. Así, San Miguel de Allende, reconocida como “La Mejor Ciudad del Mundo”, volvió a confirmar que su grandeza no solo radica en su belleza, sino en su gente: una comunidad que celebra la vida, honra a sus ancestros y comparte su esencia con el mundo entero.
