IGNACIO AGUILAR, 30 AÑOS DE LEGADO EN LA PLÁSTICA DOLORENSE.
Hablar con él no es difícil, es más nos recibió sin tantos protocolos, confieso que yo iba con la idea de pactar una cita, en la que pudiésemos hablara de su obra, en los clichés que te forman en las escuelas está el de tomar una foto con el artista, en el lugar perfecto estéticamente o que uno cree estético. Vestía deportivamente, platicábamos mientras adecuaba una de sus esculturas.
Su obra busca Reflexionar, busca que el espectador haga una reflexión, indudablemente hay historias, situaciones del país que te llevan a esto, nos comenta.
Comenzó a pintar desde muy chico, tuvo la fortuna de que una de sus primas estuviera casada con un maestro de la plástica, que impartía clase en San Miguel de Allende, así que como jugando se encontró con las formas, los colores y tomo lo mejor de ellos y lo acopló a su visión.
Cuando estaba en la secundaria gano un concurso nacional de pintura, la reproducción de un cuadro de Murillo le valió el reconocimiento a nivel nacional, de ahí asegura comenzó su carrera con apenas 11 años.
Durante joven experimento la escultura, aplicando lo aprendido en las aulas, se internó en la cultura popular, el cine atrapo su mente y reprodujo algunos de los personajes emblemáticos de la cultura pop de los años 80 y 90 en su obra “Pinhead” y algunas pinturas como “Mecanotrilogia”.

Y llego el momento de evolucionar casi sin darse cuenta, descubrió que al hacer su obra cuando pintaba a sus amigos, estos muchas veces no se encontraban satisfechos con el tratamiento de la misma, comenzó a retratarse a él, encontró un dato curioso que lo conecto de alguna forma con Frida Kahlo al menos en una fecha y el gusto por retratarse, la artista mexicana perdió uno de sus embarazos el 4 de julio, el nació esa misma fecha.
El reencontrase lo llevó a la autocontemplación y encontrar ventanas a los mundos internos que todos los humanos desarrollamos y vivenciamos de diferente manera, sus obras “Pintando mi sentir” “Aleteo y manos” “Crucifixión” “En los brazos del amor” y “El poder de la observación” son muestra clara del artista en busca de su ser.

Ignacio Aguilar tomo una decisión que muy pocos se atreven a realizar, decidió hacer sus obras en su ciudad, la importancia que tienen Dolores Hidalgo Cuna de la Independencia Nacional, y a legado a su tierra obras tan importantes como “Matanza en granaditas” la obra original se encuentra en el museo de la Independencia, otros murales los podemos apreciar en varios lugares de nuestra ciudad, aporto a las fiestas del Bicentenario de la Independencia el mural que podemos admirar en el callejón Casiano Exija, además de haber hecho por doce ocasiones el cartel oficial de Fiestas Patrias.
No podía faltar en su obra El rey José Alfredo Jiménez en su obra lo retrata con alegría, con esa alegría que se llevara este cantautor, junto con los aplausos que aún no terminan de escucharse en el mundo entero.
Los temas religiosos también han figurado en su obra sobre todo en el rescate de tradiciones, cada año podemos de disfrutar de su obra “Virgen de los Dolores” durante semana santa.
Ignacio Aguilera simplemente es el, hace lo que le gusta, disfruta lo que hace, así se define, así son sus mundo internos y externos, lo que viene será tal vez algo distinto, ve con sorpresa y gusto el que aparezcan otros locos como el, que no solo pintan, que escriben, cantan, se arriesgan en un estilo de vida estigmatizado, pero que ha logrado darle no solo satisfacciones, le ha legado el divino don de simplemente ser.





















