Escrito por: El Insurgente Perdido
El matrimonio formado por Don Agustín Guerrero de Luna y su esposa Doña María de Teresa de Villaseca, fundadores del mayorazgo Mariscal de Castilla, financiaron la ranchería de San Cristóbal en “Cocomacan” junto con San Pablo que recibieron del Rey de España; en el año 1711 pasó a manos del Capitán Don Luis Casimiro de Monroy y a la hermana de éste, Josefa Manuela, los ranchos los ponen en venta a Don Juan Manuel de Aguirre y Espinoza, finalmente tras algunas peripecias por fallecimientos de los propietarios y hasta la posesión de los herederos surge el Lic. Don Álvaro de Ocio y Ocampo cura benefactor de la ya existente congregación de Los Dolores; que era conocida como ranchería desde el año 1643. En el mes de Septiembre del año 1710, traslada Don Álvaro, la vicaría de la hacienda de la Erre a la congregación, hay que recordar que el concepto congregación tiene sus implicaciones específicas y más la congregación de Los Dolores, estaba habitado por indios vagos laboríos, entendamos que es el concepto estos indios no pertenecían alguna república, es decir que no tenían una sujeción a algunos caciques indígenas, ni la pertenencia a algún pueblo originario. Estos pobladores de la congregación llegaban por las temporadas de trabajo y terminaba establecían en algún sitio sus caseríos, lo que muchas veces eran lugares propicios para la fundación de una ciudad, con todas las ordenanzas que imponía Felipe II para estos menesteres.
Don Álvaro, en el año de 1747 dona los terrenos adquiridos a los vecinos para erigirse, en pueblo. Evento importante junto con la edificación de la parroquia en la fundación del pueblo de Dolores, y es el Bachiller Don José Miguel Rodríguez y Chávez encargado como superintendente de la fábrica del excelente templo parroquia. Las dimensiones , calidad y estilística arquitectónica, de la parroquia nos invita a pensar que plan y destino, de este poblado estaba preparado para algo grande, la zona no era un emporio económico, ni tenía dicho potencial en ese momento, ni las principales materias primas eran valiosas como para generar la riqueza que se plantea en el templo. Es ahí donde surge la pregunta que estaría pensando Don Álvaro
El 15 de Diciembre de 1643, se separa la congregación de Nuestra Señora de los Dolores de la Villa de San Miguel el Grande y es el Cura Don José Fráncico de Gallaga quien le toca cumplir con las Real Ordenanzas de Intendentes y con la disposición del artículo 13. Hechos fundamentales para llegar a tener el Pueblo de Dolores, que su primera denominación fue “Pueblo Nuevo de Dolores”.
Ahora me surge la pregunta ¿Qué hemos hecho con nuestro amada viña patria? En realidad podemos concluir que con la ubicación física de Dolores, que no fue algo gratuito el seleccionar este sitio, con la edificación de la parroquia, además es de recordarse que tenemos una gran presencia indígena y de negros libertos. Que la economía del lugar era sustentada por el ganado menor y de lidia como principales elementos económicos, claro que había producción agrícola y de alfarería, pero no se podría concebir la fundación de un pueblo sin estos servicios.
Ahora tenemos un pueblo forzado a la producción agrícola y se acentúa “forzado” porque no es su vocación dado estamos en una zona semidesértica donde conseguir agua, es muy costoso, el gran acuífero de la independencia esta sobre explotado, con cerca de 300m de profundidad de los pozos. La tecnificación del campo va a marchas muy lentas , el saqueo del agua esta acelerado, por el moderno sistema de arrendamiento de tierras para empresas trasnacionales que dejan las tierras muertas… después de 10 años de uso indiscriminado de fertilizantes químicos; a la autoridad local federal y menos a la municipal le interesa regular dicha actividad. En un buen año de lluvia solo se penetran 50 cm de agua y estas tardan de 100 a 200 años en llegar a los niveles actuales de las aguas friáticas, ése es “nuestro futuro “.
