AUNQUE EL FISCAL ESTATAL DESESTIMÓ EL PRESUNTO HACKEO Y LA EXTRACCIÓN DE 250 GB DE INFORMACIÓN, LA SENSIBILIDAD DE LOS DATOS SUSTRAÍDOS CONVIERTE EL INCIDENTE EN UN RIESGO MAYOR PARA PERSONAS, PROCESOS JUDICIALES E INSTITUCIONES
Antonio Velázquez
Guanajuato, Gto.-El fiscal del estado de Guanajuato Gerardo Vázquez Alatriste negó alguna emergencia por el supuesto hackeo a la Fiscalía de Guanajuato y minimizo los supuestos 250 gigabytes de información presuntamente sustraídos.
Pese al dicho del fiscal lo anterior sí representan una fuga grave de información y se deberían estar asumiendo las consecuencias.
Aunque pueda parecer poco en términos tecnológicos, la calidad y sensibilidad de los datos sustraídos convierten este incidente en un riesgo mayor para las personas y para la institución.
La posible filtración de 250 gigabytes de información de la Fiscalía de Guanajuato ha generado debate público, desde el punto de vista tecnológico, esa percepción es incorrecta y que el riesgo no se mide por el peso de los archivos, sino por el tipo de información robada.
Pues a diferencia de archivos comunes como fotografías, películas o videojuegos, la información almacenada por una Fiscalía suele ser altamente sensible. Dentro de esos 250 GB podrían encontrarse:
- Datos personales detallados: documentos de identidad, domicilios, información biométrica y expedientes de personas involucradas en procesos legales.
- Comunicaciones internas: correos, chats y memorandos que revelan estrategias de investigación y vulnerabilidades institucionales.
- Expedientes de casos: testimonios, evidencia, datos de víctimas y testigos protegidos.
Para dimensionarlo:
- Un documento digital puede pesar solo unos cuantos kilobytes.
- Una carpeta de correos puede ocupar apenas unos megabytes.
En 250 GB puede haber miles o incluso millones de páginas de documentos, y cada una podría contener información confidencial.
Por lo que una filtración de esta naturaleza tiene consecuencias que van mucho más allá de lo tecnológico.
Lo primero es riesgo legal y operativo: La exposición de evidencia puede afectar investigaciones en curso y poner en duda la validez de procesos judiciales.
Segundo se convierte en un riesgo para las personas: Datos personales sensibles pueden quedar en manos de grupos criminales, poniendo en peligro a víctimas, testigos, policías y personal de la Fiscalía.
Y tercero sería el Daño institucional, por la filtración que podría demostrar fallas en la protección digital y debilita la confianza ciudadana en la institución.
Y aunque hoy un disco duro común puede almacenar más de un terabyte, esto no significa que 250 GB filtrados sean insignificantes.
En incidentes similares, por ejemplo, la Consejería Jurídica Federal (México) perdió 300 GB y fue considerados de alta gravedad, en Costa Rica, tras un ataque que filtró 600 GB, declaró estado de emergencia nacional, en una base de datos en EE. UU. filtró 277 GB que contenían 2,700 millones de registros personales y los Guacamaya Leaks, con 6 terabytes, este sigue siendo un caso extremo, pero el énfasis recae en que contenían información de seguridad nacional.
Así es que en 250 GB se podrían almacenar de 200–300 millones archivos de Texto (registros personales) de 1–1,2 millones de Fotos tipo carnet, de 100–200 mil Fotos alta calidad, de 250 mil–1 millón de Documentos escaneados y un aproximado de 1–3 horas (1080p) video personal.
Es decir: el volumen no define la gravedad, sino el contenido y lo que puede hacerse con él.
