FIESTAS DE LA PURÍSIMA CONCEPCIÓN
(Del 28 de Noviembre al 8 de diciembre)
Hablar de las fiestas de la Purísima Concepción es hablar de un sacerdote de la historia de nuestro solar patrio, de este templo y de J. Zacarías Barrón Falcón, simplemente „el Padre Barrón‟, como lo conocía la población aquí en Dolores.
El Templo de la Tercera Orden Franciscana, data del año 1755, Construido en dos estilos arquitectónicos, barroco sobrio en su exterior y neoclásico en su interior.
El Padre Barrón vio su primera luz en la ciudad de León, Guanajuato, el 6 de septiembre del año 1900.
Obtuvo su ordenación sacerdotal, en aquella diócesis, el 29 de septiembre de 1923. Casi inmediatamente, en octubre de aquel mismo año, comenzó ejercer su labor pastoral en la Ciudad de Dolores Hidalgo donde temporalmente profesó su Ministerio Eclesiástico en el Templo de La Saleta, ahora Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción. La prontitud con que fue designado a la Cuna de la Independencia fue quizás factor determinante para que El Padre Barrón quedara prendido y materialmente atrapado en la riqueza histórica y cultural del pueblo que lo adoptó como suyo, localidad que nunca abandonaría ni en el momento de entregar cuentas al Creador.
El padre Barrón es nombrado el 25 de noviembre de 1946 “Inspector Honorario de Monumentos Coloniales”, por el Instituto Nacional de Antropología e Historia en Dolores Hidalgo.
Desde su llegada a Dolores, en 1923, y ya establecido en su nuevo Templo, el Padre Barrón fue un incansable promotor del culto y celebración de la Virgen de la Purísima e Inmaculada Concepción, y organizador de los Gremios de Obreros y Comerciantes en la novena que le antecede.
En el año 1954, a los cien años de la proclamación del dogma de fe, que enseña que María, por especial privilegio de Dios, fue concebida sin pecado original (Declarado en 1854 por el Papa Pío IX), se realizó la Coronación Canónica de la Santa Imagen. El gremio de carniceros obsequió la corona, y encomendó el trabajo al orfebre poblano Francisco López, quien se encargó de elaborarla en oro con incrustaciones de piedras preciosas sintéticas, así como la aureola de plata dorada.
Los choferes y electricistas encargaron al mismo señor López la luna de plata dorada. Mientras que los panaderos y el comercio mayor la dotaron del vestido, el cual fue confeccionado por las Reverendas Madres Visitandinas de León, Guanajuato. El Señor Cura Vicario Foráneo, Don Jesús Zárate, hizo la petición al Excelentísimo Señor Obispo Diocesano, Doctor don Manuel Martín del Campo y Padilla quien concedió la gracia solicitada.
Hasta el último día de su existencia, J. Zacarías Barrón ofició en su venerado recinto. El Todopoderoso lo llamó a cuentas el 13 de agosto de 1979. Sus restos mortales descansan a perpetuidad en el Templo de la Tercera Orden, como un homenaje al hombre, sacerdote, amigo, ministro de Dios, confidente, guía espiritual, fino teólogo, consejero, investigador, historiador, rescatista de valores cívicos y patrióticos y libre pensador.
Son las fiestas más tradicionales en Dolores Hidalgo, es decir, por que logran reunir a todos los habitantes del municipio a través de sus diferentes profesiones, artes y oficios, -algunas de ellas ya desaparecidas con el avance de la modernidad- en los ocho días previos al 8 de diciembre, día Universal de la Inmaculada y Purísima Concepción de María Virgen: agricultores, obrajeros, sombrereros, filarmónicos, huaracheros, costureras, peinadoras, albañiles, profesores, refresqueras, carniceros, tablajeros, panaderos, alfareros, carpinteros, sacerdotes, coheteros, todo el comercio denominado mayor y menor, etc., etc., todos los dolorenses quedan comprendidos dentro de este universo, y todos quieren venir a depositar su ofrenda ante la virgen mediante velas de cera, flores, vino, ostias, fruta, etc.
Cada noche, la festividad se acompaña con la verbena popular que se realiza en el Jardín Compositores Dolorenses, o Jardín Chiquito como lo conocemos popularmente, y en sus calles aledañas Jalisco y Puebla.
Diversos conjuntos musicales amenizan la serenata en el quiosco de la plazoleta y los comerciantes ambulantes y semifijos realizan la más variada venta de antojitos mexicanos, sin faltar los cascarones de confeti, oro y plata.
Un tradición que se fue perdiendo con el transcurso de los años fue aquella en que las damas casaderas se colocaban en derredor de la plazoleta -en su interior y exterior- y los caballeros caminaban por el centro arrojando confeti y serpentinas a las señoritas: lanzar una roja era indicativo de un amor ardiente, si la dama respondía con un serpentín verde le daba a entender al mozalbete que había una esperanza a sus galanteos; cuando él o ella se arrojaban una serpentina amarilla simbolizaba „calabazas‟, que en lenguaje coloquial significaba una ruptura amorosa previa, ninguno de los dos quería regresar con el otro; si alguno de los tiraba la morada, era odio, “no quiero nada contigo”, “ni me vuelvas a buscar”, “desaparece de mi vista”; cuando ella, o él, enredaba con una serpentina blanca al otro había matrimonio en puerta, era una forma pública de mostrar que la dama “ya había sido pedido y dada”, les quedaban pocos días de soltería.
Investigación a cargo de:
C.P. César Fernando Aguayo Juárez
Cronista de la Ciudad
Dolores Hidalgo Cuna de la Independencia Nacional, Guanajuato.
Universidad de Guanajuato.
Diplomado del Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revoluciones en México (INEHRM)
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Buena tarde, sabe algo sobre la propuesta de remodelación del jardín de los compositores en el 2009 (aprox) donde no se aceptó la misma por parte de un sector de la ciudadanía. Soy estudiante en la UG y me gustaría establecer contacto con Ud.
Buena tarde, te proporcionamos nuestro correo electrónico contacto@masdeaca.com en el cual podremos darte información más detallada del autor de este artículo.