ColumnaLa Torcaza Cínica

¿Es normal que mi hijo se haga pipí?

Psicólogo Alejandro Ruiz Galicia

Entre los dos y tres años, la mayoría de los niños y las niñas logran el control suficiente sobre su cuerpo para decidir cuándo orinar y defecar. Si bien, puede existir algún accidente luego de los tres años, suele ser un evento aislado cuya causa es más o menos clara y manejable. Hablar con nuestros hijos en un ambiente de escucha, y no de regaño, fortalecerá la confianza que nos tienen y permitirá que se tomen las medidas necesarias para que no vuelva a ocurrir un accidente similar. Enseñarles los lugares y los tiempos en que pueden ir al baño permitirá que estén atentos a las señales de su cuerpo para hacer uso del retrete de manera oportuna. Suponer que los varones no tienen que aprender a ir al baño en el entorno adecuado porque fácilmente orinarán en cualquier lugar, dado que lo hacen de pie, implica abonar a la creencia de que los hombres no hemos de respetar las normas cuando contravienen a nuestro deseo. Este es uno de los muchos rostros del machismo y es causa probable de que orinar sin control sea más común en niños que en niñas.

Una vez pasados los cinco años de edad, si los niños y niñas continúan orinando en momentos inadecuados, se considera que padecen enuresis, siendo este un trastorno de eliminación que debe ser atendido. La enuresis, se divide en dos tipos de acuerdo a si han podido o no tener control previo de la micción; enuresis primaria, que se presenta cuando el niño no ha podido controlar su flujo de orina en ningún periodo de su vida; y enuresis secundaria, aquella que se presenta cuando ya había logrado controlar la expulsión de la orina anteriormente y vuelve a orinarse sin control alguno. De acuerdo al momento del día en que se lleva a cabo la micción inadecuada, la enuresis puede ser nocturna, diurna o mixta.

Si bien pueden existir factores biológicos que provoquen la enuresis, como la fimosis(estrechez en la abertura del prepucio), las infecciones urinarias, que la vejiga sea anatómica o funcionalmente pequeña; la gran mayoría de los casos pueden mejorar con algunas modificaciones ejercidas por los padres o cuidadores. Esto se debe a que en la mayoría de los niños que presentan este trastorno se observan algunas de las siguientes situaciones:

  • Mala autoimagen, el niño se ve a sí mismo como inadecuado y esto las más de las veces ocurre porque así se lo dicen quienes le cuidan(eres tonto, feo, sucio, malo).
  • Baja autoestima, siente que sus padres le tienen poco aprecio y por ello se valora poco.
  • Vergüenza, la experimenta pues se le castiga por orinarse sin darle el soporte emocional necesario, haciendo que se viva no como como alguien inadecuado, siendo que en realidad es alguien que sólo “hace” algo inadecuado.
  • Restricción social, que se da cuando el medio ambiente del menor le limita negativamente respecto a su hacer, por ejemplo regañándole por querer ir al sanitario o no dándole permiso de ir cuando lo necesita.
  • Conflictos intrafamiliares, el niño es parte de una familia que pelea constantemente dada su incapacidad para resolver problemas.

Acudir a consulta con profesionales en psicología ayudará a que desaparezca la enuresis. Más allá de que las niñas y los niños orinen en circunstancias inadecuadas, en necesario que las condiciones de vida que provocaron este trastorno, sean atendidas.

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