El contexto internacional y del arte para la guerra de independencia de Dolores

Escrito por: El Insurgente Perdido

Lejos de encontrar una unidad de verdad sobre Hidalgo, sobre la independencia hallamos una verdad pluralista: una verdad escolástica, una verdad liberal, una verdad positivista, una verdad marxista, etc. Esto está, lejos de encontrar en la conciencia intelectual mexicana, un solo concepto respecto a Hidalgo o a la Independencia, en el afán de desmitificar y decolorar la “historia liberal” impuesta desde la época del emperador Fernando Maximiliano José María de Habsburgo-Lorena, es necesario de recurrir al escenario internacional y más al que nos invita el arte.

Veamos si el término afrancesado le queda a Hidalgo. La Revolución Francesa entre la eliminación de la monarquía y el aniquilamiento de la corte también fue tras la Iglesia Católica, donde el pueblo lucho contra el Alto Clero enriquecido y con un poder desmedido que contradecía su discurso, estaba la humanidad cambiando de concepto del teocentrismo al antropocentrismo, es la Revolución que dejó como legado la existencia de la libertad de expresión y de la libertad religiosa, y abrirá el camino a la separación Iglesia-Estado, requisito imprescindible para el buen funcionamiento de un régimen liberal o democrático. Esto supondrá una disminución del control de la sociedad por la Iglesia, que pierde buena parte de sus canonjías. La Revolución Francesa depone a los opresores y los guillotina. Un oficial en el ejército revolucionario, llamado Napoleón Bonaparte (Ajaccio Francia, 1769 – Santa Elena Reino Unido, 1821), se pensó que sería el continuador de la revolución y defensor de los derechos del hombre, por lo que Ludwig van Beethoven (Bonn, 1770 -Viena, 1827) escribe una obra dedicada a Bonaparte y con el espíritu que predominaba imbuido en esta obra. Se convoca a Napoleón para reprimir el alzamiento monárquico y contrarrevolucionario que surgía en Paris, y con un ejército improvisado defendió a la Convención (instancia similar a un parlamento) en el Palacio de Tuillerías, este triunfo posesiona ante los líderes del Directorio (instancia ejecutiva) que le permite visualizarse un ser hambriento de poder. Napoleón contrajo matrimonio con María Josefina Rosa Tascher de la Pagerie. Este se mantendría hasta 1810 se vuelve a casar con María Luisa de Habsburgo-Lorena (Viena, Austria, 1791 – Parma, Italia, 1847), quien en 1811 dio a luz un hijo, el rey de Roma, Napoleón II.

En este contexto, la dinámica de la música con Beethoven, contiene una tensión interna, una contradicción que exige una urgente resolución. Es la música de la lucha.

Las obras orquestales de Beethoven impactaron al público acostumbrado a las melodías cortesanas de Franz Joseph Haydn (Rohrau, Austria, 1732 – Viena, 1809) y de Wolfgang Amadeus Mozart (Salzburgo, 1756 – Viena, 1791). Con todo, las primeras dos sinfonías de Beethoven, aunque muy refinadas, todavía recordaban al aristocrático mundo del siglo XVIII, el mundo como era antes de su destrucción en 1789. La Eroica (Heroica, en español) representa un enorme punto de inflexión, un gran salto adelante para la música, una verdadera revolución. Sonidos como éstos nunca habían sido oídos antes. Los desafortunados músicos que tuvieron que tocar esto por primera vez debieron haber estado totalmente paralizados y desconcertados.

Con la sinfonía Eroica. No habla, sino declama. El primer movimiento de esta sinfonía se abre con dos acordes disonantes que se asemejan a un hombre que golpea una mesa con su puño exigiendo nuestra atención, justamente igual que haría un orador apasionado en una asamblea revolucionaria. Beethoven entonces se lanza en un tipo de “carga de caballería” musical, una ofensiva tremendamente impetuosa que es interrumpida por choques, conflicto y lucha, e incluso momentáneamente detenida por momentos de extremo agotamiento, sólo para reanudar de nuevo su marcha triunfante. En este movimiento estamos en el corazón de la revolución misma, con todos sus flujos y reflujos, sus victorias y derrotas, sus triunfos y sus desesperaciones. Es la Revolución Francesa en música.

El segundo movimiento, es una marcha fúnebre muy lenta que es interrumpida por la evocación a las glorias y triunfos de un revolucionario que entrego su vida a su lucha. La parte central evoca un dolor insoportable, un estado emocional muy emotivo y continuo, finalmente concluye con el tema de la marcha.

El movimiento último va de un optimismo exacerbado a las derrotas, dificultades y decepciones; Beethoven nos está diciendo: “Sí, amigo mío, hemos sufrido una pérdida penosa, pero debemos dar vuelta a la página y abrir un nuevo capítulo. El espíritu humano es suficientemente fuerte como para superar todas las derrotas y continuar la lucha. Y debemos aprender a reírnos en la adversidad.”

La Eroica se compone de 4 movimientos:

  • Allegro con brio “rápido y animado”
  • Marcia funebre (Adagio assai) “muy lento”
  • Scherzo (Allegro) “Ligera, en broma o divertida; Rápido”
  • Finale (Allegro molto–Poco andante–Presto) “muy rápidoun poco o casi a la velocidad de andarMuy rápido”

Beethoven estaba convencido de que él escribía para la posteridad, seguramente los revolucionarios franceses también escribieron para la grandeza humana, los músicos se quejaban de que no podían tocar su música porque era demasiado difícil, él contestaba: “No se preocupen, ésta es música para el futuro”.

Con esto planteo un nuevo espíritu, la nueva manera de ver el mundo: el Romanticismo llevó a los sentimientos al escenario porque la razón no era suficiente para entender la realidad, los románticos se refugian en los ideales, se evaden a pasados remotos, a lugares exóticos o a lugares sobrenaturales, mágicos… Nada de esto lo detectamos en Hidalgo y su pensamiento.

El autor romántico se siente incomprendido por la sociedad, a la que él tampoco comprende, que su yo frente al mundo es lo único. El romántico tiene preferencia por los escenarios naturales: la naturaleza suele ser dinámica, peligrosa, con tormentas, olas enfurecidas y suelen ser escenarios nocturnos.

Es la decadencia del absolutismo fundamentalista, ahora tenemos un absolutismo perfecto, que sigue con la línea de que, él gobernante es un sabelotodo plenipotenciario y que puede hacer lo que sea y su infablidad le autoriza a no escuchar las voces discordantes. Es una plena descripción de nuestro ayuntamiento que ha renunciado a su categoría de cuerpo colegiado y le da el poder total para hacer y deshacer a nuestro señor presidente; recientemente en sesión del ayuntamiento de Dolores Hidalgo Cuna de la Independencia Nacional, se le autorizo pleno poder para asumir compromisos. No cabe duda que no hemos aprendido de nuestra historia.

 

Más Reciente