ColumnaLa Torcaza Cínica

¿Cuánto es mucho?

Por el psicólogo Alejandro Ruiz Galicia

Hoy 16 de septiembre hemos celebrado la Independencia de México y en Dolores Hidalgo Cuna de la Independencia Nacional, por primera vez ha sido una mujer con investidura de Secretaria de Gobernación quien ha liderado el grito de Dolores; Olga Sánchez Cordero parece haber roto también este techo de cristal impulsando así la equidad de género en cada vez más espacios públicos.

La noche del grito es reconocida, entre otras varias cosas, por ser un día de fiesta nacional que en nuestro municipio se traduce en orgullo histórico y consumo de alcohol en la vía pública. Este consumo suele ser, como en la mayoría de las veces en nuestro país, un consumo excesivo. Sin embargo, la mayoría de las veces no es visto como un riesgo a la salud, si no que es considerado un reflejo de la intensidad emocional que atraviesa quien bebe. Así, sentir mucha alegría, tristeza, miedo o enojo se ve acompañado de bebidas embriagantes y la intoxicación producida es un medidor de nuestra capacidad de sentir.

Así, haber estado muy contento ayer pasándola bien con personas queridas, en un ambiente festivo en el cual existe permisión de lo comúnmente prohibido, puede fácilmente habernos llevado a un consumo excesivo de alcohol. Popularmente medimos el consumo principalmente por su impacto social; ya sea comparándonos con alguien que tiene más efectos negativos que nosotros, para desestimar el problema; o entronizándolo como muestra de potencia demostrando entonces nuestra fuerza.

La medición del impacto de beber, en salud, se lleva a cabo partiendo del concepto de “trago estándar”, un trago estándar es un patrón de medida de alcohol que se define por contener alrededor de 12grs de alcohol. Por ejemplo una cerveza de lata, un caballito de tequila, un whisky en las rocas, un jarrito de pulque, una copa de vino tinto, etc.

De acuerdo con la Comisión Nacional contra las Adicciones, el consumo de más de cinco copas en el caso de hombres y cuatro en el caso de mujeres por ocasión, en días seguidos o bebiendo más de un trago estándar por hora, califica como abuso pues ocasiona daños físicos y modifica el comportamiento. En contraparte, consumir cuatro o cinco tragos estándar hasta tres veces por semana, nunca en días seguidos y bebiendo un trago estándar por hora, de acuerdo con la CONADIC, no representa riesgo a la salud.

Finalmente, si se está atravesando por un síndrome de abstinencia por haber bebido en exceso -si estamos crudos pues- la solución es beber líquidos para rehidratarnos y esperar, eventualmente nuestro cuerpo podrá eliminar el alcohol mediante la orina.

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