ColumnaLa Torcaza Cínica

Cristal

Psicólogo Alejandro Ruiz Galicia

 

Metanfetamina: Nacida en Japón en 1919 a partir de la molécula de la anfetamina, fue utilizada hasta 1938, inicialmente como descongestivo nasal e inhalador bronquial. Un año más tarde, ante la necesidad de enviar soldados carentes de necesidades y de miedos al frente en el marco de la segunda guerra mundial, fue utilizada por las tropas de los países en conflicto por su poderoso efecto estimulante. Falta de hambre, sueño y cansancio, junto con euforia y alerta constante son características deseables en un contexto que requiere que las personas dejen de ser personas y se conviertan en armas. Incluso se supone que los pilotos kamikazes consumían fuertes dosis de cristal (metanfetamina) antes de partir a sus misiones suicidas.

Este poderoso estimulante del sistema nervioso central, como cualquier otra droga, puede producir adicción. Y como cualquier otra droga, posee efectos indeseables para sus consumidores, entre las consecuencias que más comúnmente refieren los pacientes se encuentran; el delirio paranoide, caracterizado por ideas respecto a estar en peligro, ser vigilado y perseguido; las alucinaciones auditivas, en las que escuchan a personas hablando de ellos o voces diciéndoles qué hacer; alucinaciones visuales; en las cuales ven personas con las cuales les engañan sus parejas, gente que les observa y sigue, cosas que no están ahí, demonios; ansiedad y frenesí.

Es común que las personas cercanas intenten convencer a quienes están intoxicados de que lo que están experimentando no es real. Esto no suele funcionar, pues durante la intoxicación la vivencia es tan fuerte que aparece como real; esperar que crean en la palabra de quienes no están bajo el efecto del cristal es como esperar que creas que no estás leyendo esto sólo porque alguien te lo diga. Dado el efecto paranoide del cristal, es común que ocurran actos de huida o de violenta confrontación de parte del consumidor pudiendo llegar a cometer suicidio u homicidio, por lo que mantenerse a salvo es la tarea primordial de quienes estén cerca.

Ya sea que se inhale o se fume, tiene un efecto más intenso y mucho más largo que la anfetamina o la cocaína. La duración de la intoxicación va de algunas horas a uno o dos días con una sola dosis. Su precio es tal que es accesible tanto para personas dueñas de empresas como para quienes se ganan la vida juntando latas de aluminio o PET. El deseo de volver a consumir es muy intenso y esto también favorece que las personas con menos recursos económicos tiendan a cometer delitos que les permitan costear un consumo cada vez mayor. No es extraño que ante el cese de consumo de cristal las personas sientan un malestar tan intenso que les haga suponer que están muriendo.

La sencillez de su producción, dado que no se requiere ninguna materia prima fuera de lo que podemos comprar en un supermercado, junto con su bajo costo y alto potencial adictivo, ha hecho que el cristal pase de ser la séptima droga con mayor impacto en México en 2013, a la tercera en 2018, sólo por debajo del alcohol y la marihuana.

Actualmente el cristal es un grave problema de salud pública al cual debemos tomar acción; prevenirlo entre la totalidad de la población, principalmente entre niños y adolescentes; apoyar a quienes enfrentan sus efectos y promover condiciones de vida saludables son algunos puntos en los que todos podemos intervenir.

 

2 Comments

  1. CELIA PÉREZ AVILA
    21/10/2019 at 20:19

    Muchas gracias por compartir esta información.
    Que terrible situación para los que son adictos. Dios nos proteja

  2. Alejandro
    24/10/2019 at 05:42

    Lo hago con gusto, Celia. Quedo atento a sus inquietudes. Lindo día.

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